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Lo que sigue es una selección del artículo de Alfonso Irigoyen, «Etimología del nombre vasco del vascuence y las vocales nasales vascas descritas por Garibay» Fontes Linguae Vasconum Nº 56, 1990, págs. 139-148. (Para leer o descargar el artículo completo: aquí)

Etimología del nombre vasco del vascuence y las vocales nasales vascas descritas por Garibay

 (Siglo XVI: Leiçarraga y Dechepare heuscara,
Garibay eûskera, escrito enusquera, ‘modo de
Hablar’, con nasalización vocálica, de: *enau(t)si,
‘decir’, como jazkera, ‘modo de vestir’, de jantzi,
‘vestir’, o euskerazko frakaak, ‘pantalones de
sujetar y, de eutsi, ‘sujetar’, lat. ‘teneo’)

Hace trece años publiqué un artículo en lengua vasca titulado «Geure hizkuntzari euskaldunok deritzagun izenaz». En él defendía, por una parte, que el sufijo -(k)ara / -(k)era del nombre de nuestra lengua, y del de la lengua no vasca en general, es decir, de euskara / euskera y de erdara / erdera, aplicado en el primer caso con -k inicial y en el segundo sin ella, procede de una asimilación relativamente tardía por parte de la lengua vasca del sufijo latino –arius, -a, -um, a partir de la forma femenina, sin distinción de género, por supuesto, en la lengua receptora[1], y por otra, que el primer elemento de la forma euskara / euskera debía proceder de un supuesto participio *enau(t)si, el cual estaría en la base de las conocidas flexiones verbales del tipo diñost / diost, con variante vizcaina diñaust, ‘me lo dice’, con el valor inicial de ‘modo de hablar’, ‘modo de decir’, usado después como el nombre de la lengua simplemente[2].

Mi proposición se basaba en la existencia de la forma enusquera que Garibay escribe por dos veces consecutivas, como queriendo recalcarlo, refiriéndose expresamente al nombre vasco del vascuence, en su Compendio Historial publicado en Amberes en 1571, habiéndose de tener en cuenta que para llevar a cabo dicha edición el propio Garibay se estableció en aquella ciudad, cfr. Lib. IIII, Cap. IIII, p. 91, de la primera edición, la cual fue reeditada post mortem en Barcelona en 1628, a cuya segunda edición corresponde: Lib. IIII, Cap. IIII, p. 77.

El texto de 1571 dice así: «A esta lengua, aunque los estrangeros llaman comunmente Bascuence, que quiere dezir en la mesma lengua palabra o habla de Bascos, tierra de Francia, que con Guipuzcoa y Nauarra confina, pero los mesmos naturales, assi Españoles como Franceses, la nombran Enusquera, y assi incongruamente la llaman Bascuence, siendo su originario y primer nombre el de Enusquera, y a la estrangera, especialmente Castellana, llaman Erdeera».

El texto de 1628 es igual, variando únicamente una palabra: en lugar de «originario» dice «ordinario». Pero en ambas ediciones dice Enusquera y Erdeera[3].

Edición de 1628

Pienso que no se trata de errata que la intención de Garibay al escribir la palabra con la grafía señalada es llamar la atención sobre la pronunciación nasal de las vocales contiguas, es decir, que se pronunciaría más o menos como *ê-û-skeraz, ‘en vascuence’, con cuatro sílabas, y acaso con acentuación en la segunda sílaba, si tenemos en cuenta que en muchas partes hoy en día es corriente hacerlo como éuskeraz, con tres sílabas y acentuación esdrújula, y, por supuesto, sin rastro de vocales nasales.

Por otra parte, la forma enusquera de Garibay contrasta con la de heuscara, con h- aspirada inicial, que simultáneamente empleaban tanto Leiçarraga, quien publicó su obra el mismo año que el mondragonés, como Dechepare en su edición de 1545, veintiséis años antes que la de los otros dos. Los siglos posteriores, sin embargo, al parecer fue cayendo en desuso la pronunciación de la aspirada en lo que concierne a la palabra en cuestión, ya que normalmente dejó de escribirse.

En cualquier caso se trataría de una h- etimológica procedente de la -n lene entre vocales, la cual se produjo al mismo tiempo que el proceso de nasalización vocálica, desapareciendo después tal aspiración únicamente de áreas peninsulares, mientras que en el resto de las áreas se desplazaría posteriormente a la primera posición por haberse impuesto en el nombre de la lengua común a todos los vascos la pronunciación diptongada en el conjunto del País ―sul. üská(r)a, sin embargo, ronc. uskára, etc.―, que, al parecer, todavía en el siglo XVI no se había producido en la zona en que está inscrita Mondragón, históricamente proclive, por otra parte, lo mismo que la de Marquina, etc., al uso de vocales dobles, como se ve en la forma erdeera recogida por el propio Garibay[4], en claro contraste con la tendencia de las demás variedades dialectales, las cuales tienden a reducirlas sistemáticamente.

Veamos variantes paralelas equivalentes al castellano ‘ladrido’: Vizc. de RS: eusi; lab. de Bard.: ehüsi; b.-nav. de Aiher.: ihausi, cuya palabra en b.-nav. de Ald. y de Ist., según señala Azkue, significa ‘marrana en celo’, no recogiendo el valor de ‘ladrido’ dado para Aiher., mientras que en ronc. de Bid.: iaüsi, con nasalidad vocálica, y en b.-nav. de Sal. iausi, sin ella, valen tanto para lo uno como para lo otro, y existe, por otra parte, en lab. de Ezp. heusi, ‘celo de la marrana’, con h- aspirada desplazada a primera posición, que en b.-nav. de Sal. es iñausi, al parecer junto a iaüsi, visto un poco antes, etc., etc., todos ellos reducibles a un *enausi originario.

La forma ehüsi, recogida así por Azkue para una localidad que por su ubicación está inmersa en el dialecto suletino, tiene -ü- a pesar de ir delante de -s-, en cuya posición normalmente se suele mantener -u-, porque, como se documenta en su homólogo roncalés iaüsi, el cual tiene nasalidad vocálica, la presencia de tal nasalidad, al menos históricamente hablando, es evidente también en la palabra en cuestión. Lo mismo parece que sucede en la forma suletina del nombre de la lengua vasca üská(r)a, que, con toda probabilidad, estuvo afectada por la nasalidad, susceptible de reducción delante de -s-.

enuskera


[1] El sufijo latino -arius, -a, -um ha dejado huellas en la lengua vasca incluso en etapas sucesivas de su evolución románica en las áreas correspondientes en las que pudo ejercer su acción, es decir, incluso a partir de formas más tardías como > -airo, -aira, > -ero, -era. Así la forma más antigua es -ari, cfr. luzari, ‘largura’, de luze, ‘largo’, como primer miembro de derivado luza-, + -ari, que en el diccionario manuscrito de Oihenart es luzakari < luza- + -kari, con -k- añadida al sufijo por analogía. Luzera, ‘largura’, de luza- + –era, llevaría, sin embargo, el mismo sufijo procedente de una adaptación más tardía de la forma femenina románica, mientras que en el caso de la variante guipuzcoana luzero, estaríamos ante una adaptación de la forma masculina, que, como es obvio, en lengua vasca es indiferente. El sufijo -era tiene también la variante -kera, y así junto a asiera existe también vizc. asikera, ‘comienzo’, etc., etc. En mintzaira, ‘lenguaje, modo de hablar’, con variante secundaria mintzaire, tenemos mintzo, ‘habla’, como primer miembro mintza-, + –aira, cuyo sufijo supone una adaptación más antigua que en el caso de -era, reduciéndose a -ara en la variante mintzara. Hay también en lab. joanaira > joanara, Baztán joaira, ‘corriente del agua’, de joan, ‘ir’, + –aira > –ara. Azkue documenta además para Baztán sorraira y sorrairo, ‘nacimiento, modo de nacer’, frente a vizc. sorrera, de sor, radical de sortu, ‘nacer’, + -aira o –airo, procedentes del femenino y masculino respectivamente. Tenemos, por otra parte, -kario / -tario, con -k- o -t- inicial añadida, -en el caso de la -t-, la cual se da en boztario, se trataría simplemente de un fenómeno de interversión de sibilante africada, botz, como primer miembro bozt-, + –ario-, en a.-nav., b.-nav., lab., bozkario, ‘alegría’, / b.-nav., sul., ronc., boztario, existiendo en vizc. una variante documentada como pozkari y en ronc. como bozkari, ambas sin -o final.

[2] Esta hipótesis la menciono también en mi obra En torno a la toponimia vasca y circumpirenaica, Bilbao 1986, «Cuestiones de toponimia vasca y circumpirenaica», 3, p. 176, donde se lee:

«Creo, sin embargo, que la opinión que ha circulado entre vascólogos hasta nuestros días en el sentido de que el nombre dado por los propios hablantes a la lengua vasca, es decir, euskara, procedería de un radical que podría tener su origen en el nombre de los Ausci, pueblo aquitano antes mencionado en la nota 4, no es correcta. A mi juicio euskara tiene como primer elemento *eusi < procedente de *enausi, cuya raíz se encuentra en las formas verbales del tipo diñost, ‘me lo dice’, forma vizcaína que cuenta también con la variante popular diñaust, en los demás dialectos diost, con caída de -n- intervocálica, que en la primera forma aparece rehecha como palatal tras -i-. Así se explicaría, además, la forma enusquera que se registra para el siglo XVI dos veces en Garibay en oposición a erdeera, ‘lengua extranjera, especialmente castellana’, según su propia definición. Originariamente se trataría de un adverbio con un significado semejante al que tiene actualmente mintzaira > mintzara, o, tomando por base hitz egin o berba egin, hitz egikera o berba egikera, ‘modo de hablar…’». Luis Michelena mismo dice, en relación con el nombre étnico vasco, que había «uno, vasco [derivado de euskara], que nos dábamos a nosotros mismos, relacionado acaso con el de los Ausci aquitanos, y otro, indoeuropeo, [váscones], que nos dieron algunos de nuestros vecinos», véase su trabajo «La lengua vasca», Guipúzcoa, San Sebastián 1969, pp. 189-221, cfr. p. 196, cuyo artículo salió después en forma de libro, cfr. Koldo Mitxelena, La  lengua vasca, Bilbao 1977, p. 15.

Xabier Kintana publicó en FLV, 20 (1975) pp. 191-207, un interesante artículo, titulado «Euskaldunon et hni izenaren etymologiaz», en el que hace derivar euskara de huts, basándose en la acepción de ‘puro’ que tiene como adjetivo, es decir, que para él tendría la significación primitiva de ‘lisa y llanamente (mintzaira ulergarria)’, después de desechar la sugerencia deHumboldt oor la aue el orimer elemento podría estar relacionado con eusi. ‘ladrido’. teniendo primariamente, en opinión del sabio alemán, el sentido de lenguaje, y de poner en boca del mismo la forma correspondiente de factitivo erausi, ‘hablar’, por las dificultades fonéticas que veía para explicar la forma heuskara del siglo XVI, la cual tenía h- inicial, pp. 200-202.

En mi trabajo señalado al comienzo, Euskera, XXII (1977), pp. 533-535, recojo las dos propuestas alternativas, y por lo tanto opuestas, realizadas por Humboldt, ya que también habló del radical eusc o esc que estaría contenido en un supuesto eusko o esko, antecedente inmediato, mutatis mutandis, de opiniones posteriores por la vía que fuere, cfr. W. Von Humboldt, Primiitivos Pobladores de España y Lengua Vasca, versión de Francisco Echebarria, Madrid 1959, pp. 69-71 (la primera edición alemana es de 1821).

[3] De erdara se viene diciendo por lo menos desde J. Augustin Chaho, quien sugirió la idea de demi-langage, que está relacionado con erdi, ‘medio’, pero la forma erdeera, documentada con dos -ee- por Garibay, hace inviable dicha etimología, pues estaría por *erda-era, y tratándose de la variante erdara, por *erda-ara, con primer miembro *erda-, el cual puede estar tanto por *erda, como por *erde, o por *erdo, y menos probablemente por *erdu, para lo que sería necesario que se trate de una -u no antigua y que vacile con -o, cfr. mi trabajo señalado al comienzo, Euskera, XXII (1977), pp. 518-519, nota 7, donde se recoge el texto francés de Chaho al que también se refiere la nota 4, y 535 y ss. Erdi como primer miembro habría dado con toda evidencia ert-, como recuerda X . Kintana en FLV, 20 (1975), p. 204. Allí cito también la vía de Aizkibel, basada en erdu, ‘ven, venid’, que X. Kintana trata de desarrollar en las pp. 204-205 de su trabajo, quien señala también, además del participio erdutu, ‘venir, llegar’, de la literatura axularriana, cuyo origen considera que hay que buscarlo en un préstamo latino a partir de reductu(m), la forma roncalesa nazierde, ‘zatoz’, plural nazierdei, ‘zatozte’, la cual contendría, a su juicio, el elemento -erde, relacionado con esto mismo: *(ko)na + zu + erd(u + zit)e, nota 60. Nazierde, sin embargo, debe, con toda evidencia, dividirse así: (o)nazierde, ‘zatoz ona’, donde zierde es una flexión verbal que contiene el pluralizador pleonástico -de, tal como ocurre en dirade, ‘son’, equivalente a la variante suletina ziauri, ‘venid vos’, que carece de él, teniendo en cuenta que ona alternaría con kona.

Luis Michelena había escrito en 1969, cfr. «La lengua vasca», Guipúzcoa, San Sebastián 1969, pp. 189-221, cfr. p. 196, cuyo artículo salió después en forma de libro en 1977 en Bilbao, cfr. Koldo Michelena, La lengua vasca, p. 15, véase nota 2, lo siguiente: «Y, aunque corresponda a la verdad la opinión de que erdara ―relacionado con erdi ‘medio’― significaba en su origen ‘(hablar) a medias’, esto no resultará más descortés para nuestros vecinos que el hecho de que en ruso, por ejemplo, némec ‘alemán’ esté relacionado con nemój ‘mudo’»

[4] Cfr. mi trabajo reseñado al comienzo, Euskera, XXII (1977), pp. 527 y ss .

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